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Inteligencia emocional en las empresas

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¿Qué entendemos por inteligencia emocional en las empresas? ¿Qué tiene más peso en el funcionamiento diario de las organizaciones, la parte emocional o la racional? En este post haremos un viaje por el mundo de las emociones y cómo convivimos con ellas, lo que nos dará paso a introducirnos en algo tan importante, bajo mi punto de vista, como es la “inteligencia emocional” en las personas y organizaciones.

¿Cómo definiríais qué es una emoción?

Seguramente responderíais con multitud de definiciones que podrían ser todas válidas, sobre todo porque, a priori, las expresaríais en la forma en que las sentís (aunque esto último es mucho presuponer, ya que expresar verbalmente una emoción fidedignamente respecto a cómo se siente no es algo evidente ni tan fácil como pueda parecer, pero no vamos a entrar en esto en este post).

Yo diría que una “emoción” es una reacción psicofisiológica que trata de comunicarnos un mensaje acerca de lo que de verdad estamos sintiendo. Me gusta definirla así ya que la emoción nos ofrece información acerca de nuestros valores y juicios en relación con el efecto que las cosas y/o acontecimientos tienen sobre nuestro bienestar o felicidad.

Somos emociones. No podríamos vivir sin ellas. Nuestras emociones gobiernan nuestras vidas y no podemos controlarlas pero sí gestionarlas. Los sentimientos que invitamos repetidamente a nuestras mentes finalmente nos seducen y nos dominan. Luego, estos sentimientos adornan nuestras percepciones y dirigen nuestras vidas (si no hacemos nada por evitarlo).

Hemos introducido un nuevo término: el “sentimiento”. Quizás parezca un poco lioso; emoción, sentimiento, y añado ya una más, que sería el “pensamiento”.

Para facilitar un poco la asimilación de estos tres términos, a continuación lo expreso en forma de fórmula simple:

Emoción + pensamiento = Sentimiento

La emoción en sí forma parte de nosotros, es como un pack de un vehículo, ya las traemos de serie, valga la similitud ¿Y qué ocurre entonces? Pues ocurre que la emoción no la aprendemos como tal, lo que sí aprendemos es a asociar las emociones con objetos o acontecimientos que nos ocurren, y es aquí donde los “pensamientos” tienen su protagonismo, surgiendo de esta asociación un sentimiento (parte consciente de la emoción; ej. tristeza, enfado, alegría, etc.). Entonces, el sentimiento se diferencia de las emociones cuando el pensamiento entra en acción.

Si decimos que no podemos prescindir de las emociones, que solamente podemos gestionarlas, y el sentimiento es el resultado de la fórmula citada anteriormente, una pregunta que podríamos hacernos entonces es:

¿Dónde está entonces nuestra capacidad de intervenir en nuestras vidas?

Una respuesta acertada puede ser que los sentimientos son “construcciones” que cada uno hacemos en función de la experiencia que hemos ido acumulando en nuestras vidas y, por tanto, se pueden cambiar mediante la “observación” del pensamiento, o sea, nuestros pensamientos son los generadores de nuestra forma de sentir.

Por eso, con la PNL y el Coaching trabajamos, entre otras muchas cosas, con los pensamientos que se producen en nuestra mente respecto a un problema que queremos solucionar, haciendo traer a la parte consciente todo aquello que ha llevado a una persona a tener un pensamiento determinado que no es adecuado para la consecución del objetivo que quiere conseguir y remodelarlo para cambiarlo por otros que le ayuden a conseguirlo, y que estén, al mismo tiempo, en sintonía con sus valores y creencias.

Es interesante cuestionar, en estos casos, nuestros pensamientos, incluso transgredirlos, para dar lugar a nuevas opciones de pensamiento que nos lleven de forma más efectiva y coherente hacia los objetivos que queremos alcanzar.

En gran parte, nuestro bienestar y felicidad dependen de que lo que pienso y siento, lo que digo y lo que hago estén en armonía. De otra manera tendremos una batalla mental asegurada si tengo comportamientos que no deseo, o no hago lo que digo, o no actuó según pienso, o sea, un cóctel que nos generará un estrés mental como mínimo.

Inteligencia emocional en las empresas

Inteligencia emocional en las empresas

Nuestro comportamiento diario gira constantemente en base a estos 3 componentes. El problema aparece cuando mantenemos un comportamiento o conductas que van en sentido contrario a nuestros deseos u objetivos y, a pesar de eso, los seguimos manteniendo, incluso aunque nos afecte negativamente a nuestra salud ¿No parece coherente, no? En estos casos, cuando no somos capaces de cambiar un comportamiento que nos perjudica por otro más saludable, es cuando las emociones toman las riendas de nuestras vidas a su antojo y donde más necesaria se hace una buena gestión emocional para romper ese círculo vicioso. Y esto da paso al segundo tema: “la inteligencia emocional”.

¿Qué es la inteligencia emocional?¿Y qué nos aporta?

Ahora me enfocaré en las empresas, pero es lo mismo en personas, ya que, normalmente, en las empresas trabajan personas, y son estas uno de los activos más importantes de las mismas. Cada una de estas personas tiene un rol determinado y se relacionan con ellas mismas y con las demás. Es aquí donde, en mi opinión, juegan de nuevo un papel importantísimo las emociones.

Cada vez parece más evidente que ya no solo es determinante el cociente intelectual, las habilidades técnicas, o conocimientos, sin quitar méritos a todas ellas, sino que hablamos de inteligencia emocional.

Hay multitud de estudios realizados en grandes multinacionales que avalan, tras formar a parte de su personal en competencias emocionales, unos resultados muy favorables, por ejemplo en nivel de ventas, gestión de equipos, productividad, retención del talento, etc., y parece lógico ya que, una vez más, somos emociones e interactuamos en base a ellas. Personalmente me parece acertado que en la cultura empresarial aparezca un pilar basado en la inteligencia emocional, sobre todo si repercute positivamente en la cuenta de resultados, y en otros aspectos no menos importantes.

Como ejemplo, se me ocurre pensar en dónde radica el éxito de un gran fabricante de teléfonos, smartphones o tablets (cuyo nombre omito a propósito). Pues muy probablemente en que ha sabido detectar las necesidades de muchos millones de personas, y esas necesidades surgen sin duda de emociones que manifiestan este tipo de clientes.

Qué es lo que marca la diferencia entre dos empresas, con recursos similares y con acceso ambas a las mejores tecnologías, sin embargo con resultados diferentes. Pues seguramente la empresa emocionalmente inteligente tendrá más éxito y mejores resultados. Son las emociones las que hacen que las cosas funcionen mejor o peor.

O también porqué un equipo deportivo aumenta considerablemente su rendimiento y éxitos cuando sus integrantes han sido formados en competencias emocionales.

Y un último ejemplo muy interesante, en los colegios (o en casa), los niños a los que se les enseña habilidades emocionales, son mucho más seguros, se desarrollan mejor socialmente y adquieren competencias que les hacen destacar, en general, sobre los que no han recibido este tipo de formación. Esto se ha comprobado con estudios reales en colegios de muchos países (artículo de Daniel Goleman sobre la inteligencia emocional en los niños).

Existen diferentes definiciones de “inteligencia emocional”, pero, en resumen, a lo que se refiere es al conjunto de competencias o capacidades emocionales que nos permiten reconocer y aceptar nuestras emociones orientándolas adecuadamente para tomar el control de nuestras conductas con el fin de conseguir los objetivos deseados. Teniendo además recursos para detectar emociones en los demás e interrelacionarse mejor.

En otras palabras, estas competencias emocionales nos brindarían la oportunidad de tener otras posibilidades de actuar ante lo que nos sucede, permitiéndonos vivir de manera más consciente.

Evidentemente, es nuestra la decisión final de elegir entre: YO y mis circunstancias o MIS CIRCUNSTANCIAS y yo.

Detallo a continuación algunos conceptos en los que trabajamos desde la perspectiva del Coaching y la PNL en función de dos áreas que se incluyen en la inteligencia emocional:

  • Área intrapersonal: relación con nosotros mismos.
  • Área interpersonal: relación con los demás.

AREA

COMPETENCIA

BENEFICIO DEL COACHING & PNL

Intrapersonal Autoconocimiento Mejora de:Autoconcepto;

Autoestima;

Autorrealización

Autorregulación emocional Mejorar la gestión emocional
Automotivación Orientación al logro y compromiso
Interpersonal Conciencia social Orientación al servicio, empatía
Habilidades sociales Mejora en gestión de las relacionesMejora en la comunicación e influencia

A continuación indico, de manera más práctica, una posible forma de trabajar una emoción en los siguientes pasos:

  1. Tomar consciencia de la emoción.
  2. Aceptarla y permitir expresarla y que se desarrolle.
  3. Describir los sentimientos que produce la emoción con palabras (o escribirla).
  4. Evaluar si es una respuesta adecuada/saludable para uno en la situación presente. En caso afirmativo debemos utilizarla como guía para la acción. En caso contrario es necesario cambiarla.
  5. Cuando la emoción no es adecuada/saludable, es preciso aprender a identificar la voz negativa existente en los pensamientos destructivos que están asociados a ella.
  6. Ser capaz de descubrir respuestas y necesidades alternativas adecuadas/saludables y confiar en ellas.
  7. Transformar las emociones no saludables cuestionando los pensamientos destructivos, siendo capaz de encontrar otra voz interna basada en tus emociones y necesidades saludables (quizás como punto de partida, identificando sentimientos y necesidades alternativas saludables).

Cada persona desarrolla en su mente realidades diferentes y las usa de forma diferente en función del contexto en cada situación. Cada cultura es posible que resuelva un mismo problema de manera diferente. Y está bien, cada uno, con nuestro mundo interno, con la experiencia individual única en cada persona y en el contexto en que nos toca actuar tenemos un potencial ilimitado, lo que ocurre es que somos nosotros mismos los que le ponemos límites.

Y ya para finalizar, dejo esta interesante entrevista a Daniel Goleman respecto de la inteligencia emocional y liderazgo:

3 Comentarios

  1. Avatar

    Quiero aprovechar esta ocasión para agradecer a ALTRAN – Comunicación, este espacio donde poder compartir y difundir este tipo de artículos, confiando en que sean del interés de muchas personas y que puedan disfrutar y obtener un poco de luz respecto este curioso viaje que pretende dar a conocer el interesante mundo del comportamiento humano. Agradecimiento extensivo también al área de ALTRAN – Talent Management, por su apoyo a la iniciativa de ofrecer procesos de Coaching en nuestra empresa.
    Os animo a participar en este blog, yo estaré encantado de responder abiertamente cualquier duda o inquietud que os surga respecto a los artículos. Y recordad, además, que aquellas personas del colectivo PRO2 que lo deseen, tienen 2 sesiones de Coaching gratuitas donde poder trabajar cualquier asunto que deseen mejorar.

    Un saludo,

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      Quiero agradecer a Roberto este artículo. Yo trabajo actualmente en el Area Financiera, en el Departamento de Credit Management y estoy introduciendo todo lo que voy aprendiendo en articulos como este, en mi trabajo diario.

      Me interesan muchísimo estos temas y siento que puedo aprender y, a la vez, aportar muchísimo.

      Yo también recibí en el 2014 el Premio al «Mejor Compañero» y me hace muchisima ilusión participar en este foro.

      Me parecen geniales estas iniciativas.

      • Avatar

        Hola Mayte,

        Muchas gracias por tu comentario. Me alegra muchísimo que estés introduciendo este tipo de competencias en tu día a día, es muy beneficioso en todos los sentidos.

        Como muy bien indicas, tod@s podemos aprender y aportar, sin duda, y este tipo de iniciativas nos ofrece uno de los múltiples canales posibles para compartirlo con l@s demás.

        Enhorabuena una vez más por tu premio; «dice» mucho de ti 🙂

        Un abrazo.
        Roberto López

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