blog.altran.es

El blog de innovación y tecnología de Altran España

El triaje social

| 0 Comentarios

¿Cuál es nuestro papel como consultores?¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad ante el cliente y la sociedad donde se desarrollan nuestros proyectos y actuaciones?¿Pueden entrar en conflicto, entre sí, todos estos intereses? Conviene plantearse todas estas preguntas cuando nos enfrentamos a un proyecto enmarcado dentro de un concepto que podemos denominar: el “triaje social”.

El triaje, en el ámbito del medio ambiente, es una operación consistente en la selección manual de un determinado material dentro de un flujo heterogéneo de residuos. Este tipo de operación básica se lleva a cabo a día de hoy en cualquier tipo de planta de tratamiento de residuos urbanos, esté más o menos automatizada, con objeto de: aumentar los rendimientos y/o efectividades obtenidos en las mismas, mejorar la calidad de un flujo de materiales previamente seleccionados y eliminar residuos indeseados presentes en la corriente de residuos a tratar.

triaje social

Figura 1. Selección de fracciones valorizables mediante triaje manual

El triaje manual, en cierto modo, es una actividad que ha venido realizándose históricamente en el ámbito de los núcleos urbanos en los cuales la generación de residuos ha atraído a segmentos de la población más desfavorecidos que han visto en ellos una oportunidad de extraer valor a los mismos y, en numerosas ocasiones, una forma de ganarse la vida.

De este modo, la Reutilización y el Reciclaje, dos de los pilares de los modelos de gestión de residuos actualmente existentes, surgen fruto de la necesidad y, en determinados contextos geográficos y socioculturales, constituyen la única fuente de ingresos de una parte importante de la población.

El análisis de cómo proceder cuando se pretende desarrollar una determinada instalación y/o tecnología de tratamiento de residuos urbanos en un contexto donde exista este tipo de colectivos debe tener en cuenta no sólo los aspectos puramente técnicos y económicos derivados de la propia instalación, sino también su impacto social directo en las comunidades que de manera irregular u organizada coexisten con el modelo inicial de gestión de residuos que se pretende modificar. Este tipo de análisis tan específico y adecuado para estos contextos recibe el nombre de “triaje social”.

triaje social

Figura 2. Vertedero de La Chureca en Managua (Nicaragua)

La Unión Europea, en términos generales, ha progresado mucho en materia de gestión de residuos urbanos en su historia reciente. De este modo, actualmente estamos en una posición muy ventajosa desde la cual exportar a otras regiones del mundo conocimientos, asesoría y tecnología en materia de gestión y tratamiento de residuos urbanos.

Adicionalmente, España se encuentra en posición inmejorable por su particular afinidad con Latinoamérica, tanto en lo relativo al idioma como por nuestra semejanza en términos sociales, hábitos, costumbres, etc., que nos destaca y diferencia respecto a otros países del centro y norte de Europa.

En estas circunstancias, en muchas ocasiones, surgen oportunidades de desarrollo de actividades de consultoría y/o transferencia de tecnología en el ámbito de la gestión y tratamiento de residuos urbanos, provocadas por la necesidad de dar respuesta a algún problema existente en una ciudad, área metropolitana o ámbito geográfico determinado en un país menos desarrollado en esta materia.

Y es ante este tipo de situaciones donde debemos hacernos las preguntas que nos planteábamos al principio del presente artículo y que pueden resumirse en sólo una: ¿qué necesita realmente mi cliente?

Para poder responder a esta pregunta es imprescindible despojarse del prejuicio de pensar que nuestro actual modelo de gestión de residuos, con sus fundamentos, técnicas y tecnologías aplicadas, es la mejor solución posible o incluso la única existente. En este sentido, se puede constatar que muchos proyectos han fracasado por pretender tropicalizar a toda costa una solución adecuada para un contexto totalmente diferente al del origen del proyecto.

Cabe reconocer que, en muchas ocasiones, este error fue “consciente”, se antepuso el interés del tecnólogo de vender su tecnología, el interés del consultor de imponer su idea, el interés del promotor local de aplicar una solución diferente, “avanzada” y nueva. Se perdió la perspectiva del problema y no se dio respuesta a la verdadera pregunta: ¿qué necesita realmente mi cliente?

El resultado de todos estos errores ha sido la ejecución de grandes inversiones en instalaciones innecesarias, ineficientes, mal dimensionadas y, en muchas ocasiones, de gran afección y perjuicio a los colectivos sociales relacionados con la gestión local de los residuos urbanos.

El triaje social: ¿qué lección hemos extraído de todo esto?

En primer lugar, que cualquier actuación, iniciativa o proyecto en materia de tratamiento de residuos urbanos debe partir de una análisis y diagnóstico detallado de la situación inicial existente: ¿qué cantidad de residuos se genera?, ¿qué características tiene este residuo?, ¿existe recogida selectiva de residuos en el ámbito geográfico de actuación?, ¿cómo se gestionan los diferentes flujos de residuos?, ¿existen colectivos sociales asociados a la gestión de los mismos?, ¿existe un mercado potencial para las posibles fracciones valorizables que pueda generar la futura instalación?, ¿existe normativa local de aplicación?, etc. Con toda esta información de partida, muchas veces obviada por los intereses particulares y prisas en vender el proyecto y/o tecnología, se puede identificar claramente el problema existente y detallar la necesidad real del cliente

En segundo lugar, se debe analizar de forma objetiva e independiente la viabilidad de la aplicación del proceso y/o tecnología propuesto en el contexto anteriormente identificado: ¿responde a las necesidades realmente existentes?, ¿soluciona el problema ambiental relativo a la gestión de residuos?, ¿está alineado con el marco legal de aplicación?, ¿es viable económicamente?, ¿tiene en cuenta la afección sobre los posibles colectivos sociales existentes?, etc. En todos aquellos grandes proyectos que fracasaron, la respuesta a muchas de estas preguntas, si es que llegaron a plantearse, fue seguramente “No”.

Por último, y desde el punto de vista del consultor ambiental, nuestra actuación debe poner el foco en el conjunto del problema proponiendo un modelo de gestión que dé respuesta a la problemática existente y que esté adaptado al contexto legal, económico y social de la zona. Es decir, no debemos limitarnos a tratar de vender únicamente un determinado proceso y/o tecnología.

Por supuesto que dentro de este modelo de gestión podrán figurar instalaciones y/o tecnologías de tratamiento de residuos urbanos, dependerá de cada situación concreta. En todo caso, en el diseño de estas instalaciones debe primar, en la medida de lo posible, las operaciones de tratamiento manual frente a las operaciones excesivamente mecanizadas y automatizadas, aún a costa de la disminución de rendimientos y/o efectividades de la instalación.

De este modo se podrá facilitar la incorporación a la propia instalación de parte de estos colectivos sociales afectados por la misma, actuación que requerirá una regularización y capacitación de los mismos, en cooperación con los actores y promotores locales del proyecto. El resto de personas que no puedan ser incorporadas a la futura instalación deberán integrarse en el resto de elementos de la cadena logística de recuperación y reciclaje de los diferentes flujos de residuos integrados en el modelo de gestión.

El resultado final no será, probablemente, la ejecución del “último grito” o novedad en términos de tipo de instalación y/o tecnología aplicada. Sin embargo, sí tendrá muchas más posibilidades de ser un proyecto de larga duración, que dé respuesta y mejore la situación ambiental existente, más adaptado probablemente a las posibilidades económicas del entorno y que mejore también la calidad de vida y las expectativas de los colectivos sociales afectados por la futura instalación.

Arcadio Agustín Pascual López

Autor: Arcadio Agustín Pascual López

Más de 15 años de experiencia en el sector de la consultoría e ingeniería ambiental. Como ingeniero proyectista ha participado en proyectos de grandes instalaciones industriales del ámbito ambiental y de energías renovables. En el ámbito de la consultoría ha realizado asistencias técnicas a organismos públicos y privados en materia de gestión de residuos, gestión de servicios urbanos, eficiencia energética y planificación estratégica. También como consultor ha realizado informes periciales técnicos en el ámbito industrial, tecnológico, ambiental y de energías renovables. Arcadio Agustín Pascual es Ingeniero Industrial, colegiado número 4.759 del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia. También es Profesor Asociado de la Universidad Politécnica de Valencia, en el Departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente, dentro del Área de Tecnologías Ambientales. Perfil en LinkedIn

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.