Tengo dolor de cabeza. Diez días de intenso trabajo en equipo en Solar Impulse, tratando de encontrar una ventana de buen tiempo para volar a Chongqing.

A partir del detallado análisis meteorológico de hoy, la posible oportunidad que identificamos no es válida. Se esperan vientos de alrededor de 40 nudos por el momento, a 5.000 pies de nuestro destino, casi en el centro de China.

Solar Impulse

Christophe Béesau en el Centro de Control de la Misión. Foto: innovation-makers.com (blog Innovation Makers – Made in Altran)

Estos vientos pueden convertirse en una pesadilla para nosotros y para el piloto también. Cuanta mayor frecuencia tengan a baja altitud, más difícil será controlar el aeroplano. Me acuerdo de la llegada nocturna a Dallas, durante la misión Alrededor de América en 2013.

Durante la hora de espera requerida por la torre de control, la velocidad del aeroplano era la misma que la velocidad del viento, así que era muy difícil maniobrar, especialmente para la aproximación final. El aterrizaje en sí mismo fue un gran momento en la historia de la aviación, en mi opinión, con André volando de lado como un helicóptero, hasta posicionar el aeroplano sobre la pista!

Me siento como un cazador, que espera paciente por el “día verde” para volar. Y sabemos que si el chorro de aire no se hace más débil, tendremos que encontrar otra presa

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