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Digital Enterprise (IV): plataforma asfalto de mi camino

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Con el anterior post, Digital Enterprise, brújula orientada hacia el Customer Centric, marcamos un posible rumbo para garantizar el éxito hacia el Digital Enterprise. Entendimos que los primeros que pueden apuntarse a este desafiante camino son él área de marketing y CMO, pero que si realmente queremos tener una transformación completa de nuestra compañía, estos no debían ser los únicos a iniciar este viaje. Operaciones, Modelos de negocio, Procesos industriales, deben afectarse, deben transformarse y, para ello, roles tan relevantes en cualquier organización como los Chief Financial Office (CFO) deben cambiar su forma de pensar y entender dónde está el nuevo valor de las organizaciones. Así, si bien antes de la era digital el valor recaía en la cuantía de los activos físicos y equipamientos, este valor puede verse decrementado inclusive un 20% tras la entrada en la economía digital, donde el valor recae en principios como la innovación.

Llegados a este punto nos debemos preguntar qué herramientas dispongo para afrontar este camino: ¿estoy solo? ¿debo construírmelo yo mismo o dispongo de plataformas que me permitan construir mi propia visión y me ayuden adaptarme y transformarme en función de mi grado de madurez digital? Naturalmente la respuesta es afirmativa y además existen múltiples opciones. Desde este post y sucesivos nos adentraremos en una plataforma que por mi experiencia conozco bien y que considero que bien utilizada, bien entendida, puede posicionar a cualquier compañía a consolidar sus objetivos digitales, independiente de su punto de madurez digital. Antes de entrar en detalles de la misma, considero que cualquier plan de sistemas orientado a transformar nuestra compañía hacia el Digital Enterprise debe partir de unas premisas que bajo mi punto de vistas son muy básicas y necesarias.

La plataforma escogida es una decisión realmente relevante porque puede lastrar la velocidad en la cual nos movamos, por tanto debe permitir que nuestro negocio pueda adaptarse con agilidad y velocidad, ya que los desafíos a los cuales nos enfrentaremos, nuestros competidores tradicionales o los nuevos players, irrumpirán de forma rápida y agresiva y posiblemente no siendo lastrados por sus sistemas legacy. Nuestra estrategia, dado que afecta a toda compañía, debe ir en la línea de conectar personas y sistemas para que puedan colaborar dentro y fuera. Debe permitir el flujo de datos e información a lo largo de la compañía, fluir de forma natural, con herramientas que nos permitan analizarla en tiempo real para poder tomar decisiones lo antes posible sin peligro a tomarlas erróneamente. Las estrategias de soluciones deben encaminarse a proteger el valor de la información realmente importante, permitiendo que esta pueda ser obtenida desde múltiples canales y dispositivos. Debe, además, permitir la movilidad de los entes participantes permitiendo la comunicación entre empresa, entes y consumidores por los canales dominantes en la actualidad, pero estar preparada para poder adaptarse a los futuros canales que irán surgiendo de forma rápida y ágil. Subrayo siempre el concepto de agilidad, porque nos lleva a la típica disertación que siempre me he encontrado y es la de decidir el proceso de desarrollo de nuestros sistemas que mejor se adapte a los cambios que nos marcan los nuevos retos. Ante este interrogante siempre se ha planteado a los tomadores de decisiones si la alternativa pasa por el desarrollo a medida, por la compra de soluciones y su integración o un enfoque basado en plataforma que asume las bonanzas de ambos mundos. Hago este apunte, porque siempre podemos y somos capaces de integrarnos o adaptarnos a nuevos canales y dispositivos, los restos son siempre a qué precio y cuánto tiempo nos llevará.

Nuestra plataforma debe permitir la colaboración con todas las personas de nuestra compañía que se requiera, así como abrir la posibilidad de colaboración con terceros o consumidores en cualquier momento en cualquier lugar y con cualquier dispositivo. Aunque desde hace muchos años la colaboración es una realidad en las empresas, esta muchas veces es entendida en habilitar un buen buzón de correo donde veremos a nuestras personas buceando entre ciento de conversaciones basadas en correos y donde su productividad se podrá medir siempre a la baja.

Trabajar como una red, con consumidores, creando abogados fieles a nuestra marca, es un hecho que es mandatorio para cualquier iniciativa digital que quiera tener éxito. Disponer de aplicaciones móviles B2C, que permitan en todo momento acceder a la máxima información de nuestros consumidores, habilitando por ejemplo al vendedor de campo el acceso a servicios en tiempo real con los consumidores, la movilidad, la intercomunicación, sistemas tipo CRM, así como las tecnologías social, nos permitirán conseguir dicho objetivo.

Otro importante factor que influye en nuestros sistemas digitales es la irrupción de múltiples canales, múltiples dispositivo, el ya conocido concepto Internet of Things (IoT) o, como a mí me gusta entenderlo porque tiene un connotación más empresarial, el IoYoursT (concepto apadrinado por Microsoft). Múltiples dispositivos colonizarán nuestro actual territorio casi virgen, dominado por dispositivos de mayor entidad como los móviles o tabletas. Esta situación ya está cambiando y cambiará en los próximos años (en futuros post entraremos con más en detalle en este importante tema) con la irrupción de dispositivos de bajo coste que se irán incorporando de forma natural en nuestras vidas. Nuestros productos, nuestros procesos de negocio, llevan y llevarán más a un flujo continuo e incremental de datos, que deberán ser procesados para obtener información relevante para nuestro negocio de forma segura y que permita tomar decisiones de forma inteligente, pudiéndose establecer patrones de conducta que permitan reaccionar a los sistemas, empresas y personas para evitar situaciones no deseables.

Sin duda otro factor relevante y que tiene un impacto directo a la reacción de las compañías, así como a su cuenta de resultados, es la adaptabilidad a las curvas de demanda. La flexibilidad de adaptación de nuestros sistemas a dicha curva con el menor coste posible es un factor fundamental de nuestra plataforma en un mundo digital. La plataforma escogida debe estar basada en modelos basados en la nube. No se me ocurre a día de hoy otro modelo que, sujetando el tren de alta velocidad que supone los costes en IT, permita que este acelere o se frene de forma ágil y flexible a los picos de demanda estacional, contextual de nuestros consumidores y vida del producto y servicio.

En este post hemos entendido que ingredientes deben formar el asfalto de la plataforma que me permita circular hacia mi destino con seguridad, independientemente del momento en que tomemos el viaje. La plataforma que iremos viendo en próximos post estará basado en la plataforma Microsoft.

Digital Enterprise, Platform Vision. Imagen: elaboración propia

Digital Enterprise, Platform Vision. Imagen: elaboración propia

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