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La ciudad como laboratorio urbano

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La ciudad como laboratorio urbano se convierte en un lugar dotado de todo lo necesario para la experimentación de nuevas tecnologías, la comprobación de pilotos asociados a la mejora de servicios y la colaboración entre los distintos agentes implicados. Es decir, el ecosistema real urbano pasa a ser un campo de pruebas propicio para desarrollar y testear el concepto Smart City.

Nueva York laboratorio urbano

Vista nocturna de Nueva York desde el espacio

Modelos de negocio aplicables al desarrollo de la smart city

En mayor o menor medida, todas las ciudades a nivel mundial están desarrollando actualmente planes de desarrollo asociados a las Smart Cities. Dentro de los mismos, pueden distinguirse diferentes modelos de negocio.

Por un lado, se encuentran aquellos que están basados en la mejora de la gestión de la ciudad, donde dentro de los pliegos asociados a cada uno de los servicios urbanos se incluyen aspectos relativos a la inclusión de un fuerte componente de innovación en la solución planteada, así como una parte dedicada al mantenimiento de la infraestructura (con la que se puede interactuar) ya existente en la ciudad.

Por otro lado, se encuentran aquellos relacionados con la economía de los datos, permitiendo la explotación de los mismos para el desarrollo de aplicaciones de valor añadido o incluso mediante el pago asociado a ciertos datos específicos (dato abierto ≠ dato gratuito).

Cabe considerar también aquellos modelos relacionados con los planes nacionales, los proyectos europeos o las iniciativas público privadas, que principalmente permiten el desarrollo de pilotos o despliegues específicos acotados a un cierto ámbito urbano.

Por último, como germen de todos estos modelos, se pueden resaltar las iniciativas relativas a espacios de co-creación o laboratorios vivos, donde se busca la involucración de los ciudadanos; o la compartición de experiencias entre las ciudades mediante instituciones tanto a nivel nacional (Red Española de Ciudades Inteligentes, RECI) como internacional (European Innovation Partnership on Smart Cities and Communities, EIP-SCC).

Laboratorio urbano como modelo de negocio

Adicionalmente a los modelos de negocio previamente descritos ¿no se podría considerar la ciudad como un laboratorio urbano en sí mismo? Las ciudades podrían habilitar zonas específicas para la experimentación de nuevas tecnologías, el desarrollo de pilotos asociados a diferentes servicios, la colaboración entre fabricantes de equipamiento, operadores y proveedores de servicio.

Madrid smart city

Vista panorámica de Madrid

En esta línea, el proyecto SmartSantander (en el que se basó mi tesis doctoral), llevado a cabo en la ciudad de Santander, buscaba convertir a la ciudad en un banco de pruebas experimental (único a nivel mundial) para la investigación y la experimentación de arquitecturas, tecnologías, servicios y aplicaciones para la Internet de las Cosas, mediante el despliegue masivo de más de 10000 dispositivos IoT.

Otras iniciativas como el proyecto de la ciudad de Masdar en Abu Dhabi, persigue la creación de una ciudad inteligente modelo diseñada especialmente para ser ecológica y autosuficiente. A menor escala, Fujisawa Sustainable Smart Town buscan crear una miniciudad dentro de la ciudad japonesa de Fujisawa, construida a partir de una visión centrada en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, usando como medio la tecnología. Por su parte, el Senseable City Lab (iniciativa promovida por el MIT) se encarga de desarrollar y desplegar herramientas específicas para tomar información de las ciudades y que, a su vez, éstas se realimenten de las citadas herramientas.

Existen otros ejemplos más concretos. Desde el ámbito de la iluminación, Philips ha realizado instalaciones con diversas apuestas en ciudades como Los Ángeles, Kansas o Eindhoven. En determinadas zonas ha establecido corredores específicos mediante la luz de las farolas. En ellos puede ajustarse el nivel de luminosidad de las mismas de manera remota, así como detectar rápidamente y reemplazar las luminarias fundidas. En el ámbito de las comunicaciones, Ericsson ha realizado diferentes pilotos y pruebas de concepto con tecnologías como NB-IoT y 5G, tanto con nodos estáticos como en movilidad, con comunicaciones vehículo a vehículo (V2V) y vehículo a infraestructura (V2I).

La ciudad como laboratorio urbano. Un paso más allá

Todos los ejemplos y experiencias previamente descritos se realizan en entornos urbanos reales, pero quedan acotados a despliegues específicos para un servicio, proyecto, operador y/o fabricante determinado. ¿Por qué no ir un paso más allá? ¿No se podrían habilitar zonas urbanas específicas para la validación de tecnologías y la co-creación de servicios?

Serían espacios tales como el 22@Urban Lab en Barcelona, en los que se realizarían despliegues donde coexistirían diferentes fabricantes, operadores y proveedores de servicio. A mayor escala, el proyecto CITY Lab dentro del CITE (Center for Innovation, Testing and Evaluation) se erige como un vasto complejo en Estados Unidos, ideado como centro urbano pionero para la instalación y validación de nuevas tecnologías de comunicación. De esta forma, éstas se validarían en entornos urbanos reales con la correspondiente interacción con tecnologías existentes y otras experimentales. Se podrían identificar sinergias entre servicios, evolucionando desde los silos verticales y aislados de cada uno de los ámbitos urbanos hacia una visión más holística, apoyándose en las herramientas de gestión y procesamiento de la información ofrecidas por las SCPs (Smart City Platforms). Además, estos espacios podrían servir a los Ayuntamientos como entornos de validación en los que se llevaran a cabo pruebas de concepto previas a la adjudicación de los diferentes contratos de los servicios urbanos.

Y todo lo anterior, ¿no se podría convertir y explotar como un modelo de negocio adicional para la ciudad? Tanto fabricantes como operadores y proveedores de servicio llevan a cabo pruebas de sus dispositivos, plataformas y futuros servicios en entornos controlados o simulados. En este caso, el escenario para estas validaciones se encuadraría dentro de un entorno urbano real, proporcionado y habilitado por la ciudad con el correspondiente beneficio mutuo para todos los actores, incluyendo también a los propios ciudadanos. Éstos son el punto central sobre el que pivota el concepto de ciudad inteligente, y ¡qué mejor forma de afianzar esa percepción que involucrándoles en este proceso de transformación digital de la ciudad!

José Antonio Galache López

Autor: José Antonio Galache López

PhD en IoT y Smart Cities. Team Manager en la división de Telco, Medios y Servicios en Altran España.

3 Comentarios

  1. Muchas didáctico e interesante. Un placer leerte, Jose!

  2. Gracias, su excelente y claro artículo me ayudó a visualizar un proyecto en un futuro cercano “Las Palmas, Laboratorio Urbano”, en Colima, Colima México. Espero pueda apoyarme en esta propuesta a desarrollar que involucra la academia, la iniciativa privada, el Ayuntamiento dE Colima y la ciudadanía de la colonia Las Palmas, en Colima capital.

    Facebook: Colonia sustentable Las Palmas, Colima

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